Vi con mis propios ojos a mi suegra, Carmen, tirar a la basura la mantita de mi bebé, Emiliano.

PARTE 2

L Alejandro entró al departamento quitándose la corbata, cansado, como cualquier otra noche.

—¿Todo bien? —preguntó al verme parada junto a la cama.

Escondí el sobre detrás de mi espalda.

L—Sí… Emiliano ya está dormido.

Sonrió apenas y dejó las llaves sobre la mesa.

Pero entonces sus ojos bajaron.

Directo a la mantita abierta sobre la cama.

Y el color se le fue del rostro.

No necesitó verla completa.

No necesitó acercarse.

La reconoció de inmediato.

—¿Dónde encontraste eso? —preguntó, demasiado rápido.

Mi garganta ardía.

Saqué lentamente la microSD y los papeles.

—Eso quiero que me @expliques tú.

El silencio que siguió fue insoportable.

Alejandro tragó saliva.

Nunca lo había visto así.

Asustado.

No culpable.

Asustado.

—Valeria… puedo explicarlo.