El banquete empezó. Los brindis llegaron. El papá de Fernanda habló de confianza. El mejor amigo de Rodrigo habló de lealtad. Todos aplaudían mientras mi familia sonreía como si esas palabras les pertenecieran.
Vi a Fernanda mirarme desde la mesa principal. No parecía enojada. Parecía confundida.
Entonces supe que no podía seguir callada.
Cuando el micrófono quedó solo en el atril, me levanté. Mi silla hizo un sonido pequeño, pero suficiente para que varias cabezas voltearan.
Rodrigo dejó de sonreír.
Mi mamá se puso blanca.
Mi papá apretó la copa.
Caminé hacia el micrófono con mi cartera en la mano, y justo antes de sacar el billete, Fernanda se levantó también.
Lo que dijo en ese momento hizo que todo el salón se quedara helado…
Parte 2 …

—Déjenla hablar —dijo Fernanda.
Su voz no fue fuerte, pero sí firme. Rodrigo intentó tomarle la mano, pero ella la retiró.
Me paré frente al micrófono. Sentí el metal frío bajo mis dedos.
—Buenas noches. Soy Mariana López, hermana de Rodrigo.