Ella se sentó en el asiento equivocado del avión, pero la persona a su lado resultó ser un millonario y se enamoró.

PARTE 4 FINAL

Pasaron cuatro meses.

Catalina consiguió trabajo remoto como diseñadora.

Mateo aprendió a caminar tambaleándose por los enormes pasillos del departamento mientras Adrián fingía indignación cada vez que el niño escondía sus llaves.

La casa volvió a tener ruido.

Risas.

Vida.

Y eso aterraba a Adrián más que cualquier negocio millonario.

Porque amar otra vez significaba arriesgarse a perder.

Una noche lluviosa, Catalina encontró a Adrián sentado solo en la cocina.

Mirando una pequeña fotografía.

Ella reconoció inmediatamente a la mujer y al niño.

Su familia.

Catalina se sentó frente a él en silencio.

—Siento mucho lo que pasó.

Adrián tragó saliva.

—Después del accidente… pensé que nunca volvería a sentir algo por nadie.

Ella no respondió.

Solo tomó su mano lentamente.

Y por primera vez en años… él no la apartó.

Semanas después, mientras Mateo dormía, Adrián finalmente dijo lo que llevaba meses callando.

—No ayudé a una desconocida en ese avión.

Catalina lo miró confundida.

Él sonrió débilmente.