Agentes federales.
Thomas retrocedió un paso.
“¿Qué es esto…?”
Uno de ellos mostró una placa.
“Thomas Whitmore, necesitamos que nos acompañe.”
Eleanor comenzó a llorar.
“No… no… esto tiene que ser un error…”
Pero no lo era.
Thomas miró directamente hacia mí mientras se lo llevaban.
Y por primera vez…
vi miedo real en sus ojos.
No arrogancia.
No desprecio.
Miedo.
Antes de subir al vehículo, escupió una última frase:
“Todo esto acabará destruyéndote.”
Lo observé desaparecer bajo la lluvia.
La misma lluvia en la que nos había echado.
Y respondí en voz baja:
“No. Esto terminó destruyéndote a ti.”
Parte 4 Final — El hogar verdadero
Pasaron ocho meses.
La casa ya no se sentía fría.
Ya no parecía un museo construido para impresionar gente rica.
Ahora había dibujos pegados en el refrigerador.
Zapatos pequeños desordenados junto a la puerta.
Risas.