ÉL TAMBIÉN TE MINTIÓ.
—¿Qué significa? —pregunté.
Emily cerró los ojos.
—Mamá no tuvo un accidente.
Durante un instante pensé que la sedación hablaba por ella.
Mi esposa, Claire, había m*rto hacía nueve años en una carretera mojada.
Un camión invadió el carril.
Eso decía el informe. Eso decía la policía. Eso decía el mundo.
—Emily —dije, casi sin voz—, tu madre…
—Yo vi el expediente.
Alan dio un paso atrás.
—¿Qué expediente? —preguntó Morales.
Emily buscó aire.
—Daniel lo encontró primero. En una caja de papá. Fotos. Informes. Cartas.
Miré mis manos.
No entendía nada, pero mi cuerpo ya se comportaba como culpable.
—No hay ninguna caja —dije.
Emily abrió los ojos.
—Sí la hay. En el sótano. Detrás del armario metálico.
Sentí un recuerdo moverse en mi mente.
Una caja de archivos viejos, documentos del hospital, papeles que no revisaba desde mi retiro.
Pero no sobre Claire.
Nunca sobre Claire.
—Daniel dijo que tú habías ocultado algo —continuó ella—. Que mamá no iba sola esa noche.
La detective Morales levantó la mirada.
—¿Quién iba con ella?
Emily susurró un nombre.
—Alan.
Nadie se movió.
Yo miré a mi viejo amigo.
Su cara había perdido todo color.