Sofía respiró hondo.
Y entonces movió la primera pieza del verdadero juego.
—¿Por qué el examen de “verificación” contiene preguntas idénticas a las del torneo nacional juvenil de matemáticas del próximo mes?
El salón entero quedó inmóvil.
La maestra Torres perdió el color.
Muy lentamente.
—No sé de qué hablas —respondió.
Pero Sofía ya había sacado algo de su mochila.
Un cuaderno.
Dentro había capturas impresas.
Correos.
Archivos.
Preguntas.
La niña levantó una hoja.
—Porque estas preguntas aparecieron hace dos semanas en una carpeta compartida desde la cuenta institucional de la maestra Torres.
Un murmullo explotó.
El director dio un paso adelante.
—¿Cómo obtuviste eso?
Sofía tragó saliva.
—La impresora de la biblioteca guarda automáticamente los archivos recientes. Yo solo estaba imprimiendo mi tarea cuando vi los documentos.
La respiración de Verónica Torres se volvió irregular.
—¡Eso es manipulación!
Pero Sofía continuó.
Más firme ahora.
—También descubrí que las respuestas estaban siendo entregadas antes del examen a ciertos alumnos seleccionados.
Todos miraron automáticamente hacia Valeria.
La adolescente comenzó a llorar.
—¡Yo no quería hacerlo!
Boom.
El salón estalló.