A la hora completa ya estaba pálida.
Porque Sofía no solo resolvía los problemas.
Los estaba resolviendo por métodos más avanzados que los esperados.
El murmullo entre los maestros creció.
—¿Qué procedimiento es ese?
—Eso es cálculo matricial…
—¿Quién le enseñó eso?
Nadie notó que el director Dávila comenzaba a sudar.
Porque él sí entendía lo que estaba pasando.
Y sabía exactamente lo peligroso que era.
PARTE 3
Cuando Sofía entregó el examen, faltaban todavía treinta minutos.
La maestra Torres prácticamente le arrancó las hojas de las manos.
Los profesores comenzaron a revisar.
Primero con escepticismo.
Luego con desconcierto.
Y finalmente… con miedo.
Porque estaba perfecto.
No había un solo error.
Pero lo peor vino después.
Sofía levantó la mano.
—¿Puedo hacer una pregunta ahora?
El director dudó.
—Adelante.